He perdido 24 kilos y he recuperado una versión de mí que me encanta. Hoy me siento bien por dentro, por fuera… ¡y con ganas de comerme la vida!
He perdido 24 kilos y he recuperado una versión de mí que me encanta. Hoy me siento bien por dentro, por fuera… ¡y con ganas de comerme la vida!
He perdido 24 kilos y he recuperado una versión de mí que me encanta. Hoy me siento bien por dentro, por fuera… ¡y con ganas de comerme la vida!
Fui cogiendo peso poco a poco, dejándome llevar por un día a día lleno de estrés, mala alimentación y sin tiempo ni organización para cocinar. Entre las salidas, el trabajo y la falta de rutina, los kilos se fueron acumulando… Hasta que un día me pesé y vi que rozaba los 90 kilos. Ya no me aguantaba ni yo misma, y entendí que tenía que hacer algo.
Decidí perder peso porque ya no podía ni mirarme al espejo, ni vestirme como quería. Me faltaba el aire para cualquier cosa, incluso para caminar unos metros. El primer mes perdí 5 kilos, y esa fue la chispa que necesitaba para seguir. En 9 meses perdí 24 kilos y, a día de hoy, me siento guapa, con energía… ¡y hasta deportista!
Físicamente, todo ha cambiado: he vuelto a la talla 38, después de años usando una 46. Y mentalmente me siento a gusto conmigo, con ganas de vivir, como si me hubiera quitado un gran peso de encima. Pero mi mayor logro no son solo los kilos: es haberlo conseguido y poder contarlo para animar a los que aún dudan.
Si yo lo he conseguido, ¿por qué tú no?
Me quedo con el programa que más se ajusta a lo que necesito y a mis objetivos.
Reservo mi primera sesión con mi coach personal, que me hará seguimiento por teléfono.
Me llega a casa un paquete con 4 cajas semanales: todas mis comidas para 28 días.
Para no perder el ritmo, el envío está programado cada mes. Así sigo a tope con mi objetivo.
Tengo sesiones regulares con mi coach personal hasta que llego a mi meta.
Cuando llego a mi objetivo, mi coach sigue ahí, echándome un cable para que no pierda el ritmo ni me agobie.