Hoy me siento más viva, más ligera… ¡más libre! Si yo lo he conseguido, ¿por qué tú no?
Hoy me siento más viva, más ligera… ¡más libre! Si yo lo he conseguido, ¿por qué tú no?
Hoy me siento más viva, más ligera… ¡más libre! Si yo lo he conseguido, ¿por qué tú no?
Durante años llevé una alimentación desordenada, y un tratamiento médico aceleró aún más el aumento de peso. Quería perder peso para encontrarme mejor en mi cuerpo, recuperar movilidad y aliviar mis dolores crónicos. Mi salud estaba en juego, y había llegado el momento de actuar. Elegí el programa de COMO ME GUSTA después de ver cómo una amiga lo había conseguido, y pensé: “¿Y por qué no yo?”
Desde el primer mes vi resultados: 4 kilos menos. En 6 meses perdí 15 kilos, mucho más de lo que esperaba. Lo que más valoré fue la sencillez del programa: te lo traen todo a casa, listo en pocos minutos, así que me olvidé de complicarme la vida con los menús. No tenía que pesar, medir ni contar —todo venía ya equilibrado y pensado para mí.
El acompañamiento fue clave. Mi coach fue un apoyo real: me animó en los momentos más difíciles y me dio consejos adaptados a mi día a día. Gracias a ese apoyo conseguí mantener la motivación incluso en comidas familiares o celebraciones. Además, aprendí a comer mejor y a incorporar nuevos hábitos saludables, como desayunar bien cada mañana.
Hoy me siento más ligera, más libre, y por fin puedo volver a ponerme ropa que guardaba desde hacía 10 años. He recuperado la confianza en mí misma, y la gente que me rodea se ha quedado impresionada con el cambio.
Si yo he podido, tú también puedes.
Me quedo con el programa que más se ajusta a lo que necesito y a mis objetivos.
Reservo mi primera sesión con mi coach personal, que me hará seguimiento por teléfono.
Me llega a casa un paquete con 4 cajas semanales: todas mis comidas para 28 días.
Para no perder el ritmo, el envío está programado cada mes. Así sigo a tope con mi objetivo.
Tengo sesiones regulares con mi coach personal hasta que llego a mi meta.
Cuando llego a mi objetivo, mi coach sigue ahí, echándome un cable para que no pierda el ritmo ni me agobie.