¿Mi mayor logro? Haber alcanzado mi objetivo, sentirme bien y plenamente realizada.
¿Mi mayor logro? Haber alcanzado mi objetivo, sentirme bien y plenamente realizada.
¿Mi mayor logro? Haber alcanzado mi objetivo, sentirme bien y plenamente realizada.
Después del nacimiento de mi hijo, empecé a ganar peso… y durante 23 años estuve haciendo el típico “efecto yo-yo”: dietas, recaídas, más dietas… Probé un montón de métodos sin éxito, hasta que conocí el programa de COMO ME GUSTA. Mi objetivo era claro: perder peso por salud, sentirme mejor físicamente y volver a disfrutar a la hora de vestirme. También quería gustarme más, por mí y por los que tengo cerca.
Con el programa perdí 16 kilos en 8 meses. Solo en el primer mes bajé 4, y eso me dio un impulso enorme para seguir. Me encantó lo fácil que es, el acompañamiento constante y, sobre todo, no tener nunca sensación de estar a dieta. Según iba perdiendo peso, iba recuperando energía y vitalidad. Cada día me sentía un poco mejor, por dentro y por fuera.
Físicamente, el cambio ha sido enorme: tengo menos dolores de espalda y de piernas, camino con soltura, me muevo mejor… incluso he vuelto a hacer algo de ejercicio. Y a nivel mental, el impacto ha sido brutal: me siento más viva, más segura, y he vuelto a disfrutar de mi vida social. Ya no me escondo, ahora me gusto y me relaciono sin complejos.
Mi mayor victoria ha sido conseguir lo que me propuse y sentirme así de bien. Nunca pensé que lo lograría, pero hoy puedo decir que estoy orgullosa de mí y que he vivido una transformación real.
Si yo lo conseguí, ¿por qué tú no?
Me quedo con el programa que más se ajusta a lo que necesito y a mis objetivos.
Reservo mi primera sesión con mi coach personal, que me hará seguimiento por teléfono.
Me llega a casa un paquete con 4 cajas semanales: todas mis comidas para 28 días.
Para no perder el ritmo, el envío está programado cada mes. Así sigo a tope con mi objetivo.
Tengo sesiones regulares con mi coach personal hasta que llego a mi meta.
Cuando llego a mi objetivo, mi coach sigue ahí, echándome un cable para que no pierda el ritmo ni me agobie.