Esta experiencia ha sido toda una revelación para mí. No ha sido solo perder peso, ha sido una transformación completa… un verdadero renacer.
Esta experiencia ha sido toda una revelación para mí. No ha sido solo perder peso, ha sido una transformación completa… un verdadero renacer.
Siempre tuve una relación complicada con la comida, refugiándome en picoteos y azúcar. Tras varios intentos fallidos con dietas, empecé a dudar de mí misma.
El punto de inflexión llegó cuando escuché hablar del reequilibrio alimenticio que propone Como Me Gusta. A diferencia de las dietas clásicas, no te prohíben nada, todo está estructurado, equilibrado y, sobre todo, te acompañan. Este seguimiento fue esencial para mí. Esperaba con ansias cada llamada de mi coach nutricional, que siempre estaba ahí para tranquilizarme, apoyarme y darme consejos cuando el peso se estancaba.
Me encantó la simplicidad del programa: comidas variadas, deliciosas y listas en dos minutos, sin complicaciones. Hoy, mi vida ha cambiado completamente. Me siento más fuerte, más segura y más libre. Ahora vuelvo a ir a restaurantes, hago compras sin miedo y disfruto plenamente de las actividades cotidianas. Antes, evitaba ciertas salidas, por miedo a las miradas de los demás o por incomodidad. Ahora, disfruto sin restricciones.
Este programa también me permitió redescubrirme física y mentalmente. Incluso comencé a hacer ejercicio, algo impensable para mí antes. No es solo una pérdida de peso, es una transformación completa, un verdadero renacimiento.
Si pudiera hablar con la Sandrine de antes, le diría: "Confía en ti, ¡puedes hacerlo!"
Me quedo con el programa que más se ajusta a lo que necesito y a mis objetivos.
Reservo mi primera sesión con mi coach personal, que me hará seguimiento por teléfono.
Me llega a casa un paquete con 4 cajas semanales: todas mis comidas para 28 días.
Para no perder el ritmo, el envío está programado cada mes. Así sigo a tope con mi objetivo.
Tengo sesiones regulares con mi coach personal hasta que llego a mi meta.
Cuando llego a mi objetivo, mi coach sigue ahí, echándome un cable para que no pierda el ritmo ni me agobie.